UN LOCO QUE SUEÑA



Por TANIA ORIGEL

ARTAUD. Un loco, poeta, ensayista, actor y director de teatro;  es a él a quien dedico en mis líneas hoy.
Sin duda alguna, es  una persona que resuena en la célula teatral ya que  en su ensayo nos expone una crítica sólida y una propuesta llena de cambios a lo que  era y es el teatro.
     En particular, recalcó que la orientación de las fuerzas  en la vida (y en el teatro) harán surgir un nuevo teatro que realmente nos llevará a un teatro más puro (como posteriormente investiga Grotowski en el teatro de las fuentes).
    El teatro de 1501-1700 es un teatro sobre explotado, que ha sido por mucho tiempo  la máxima expresión de un teatro profesional, Artaud  expone que debe de superarse a las obras de este periodo, que debe de superarse toda tendencia a repetir lo que supuestamente funciona y comenzar a cuestionarnos en la vida, en el teatro.
     Como dije anteriormente, hay en la historia humana una tendencia a repetirse, es por eso por lo que Artaud  propone en su libro “El teatro y su doble” textos atrevidos, no solo para su época sino para cualquier momento en que se lea a dicho autor; ya que pone en manifiesto lo que el teatro (me referiré a teatro como el de su época y el de la época actual ya que en mi análisis son muy semejantes) ha perdido: la magia, su cauce y su poder.
Pero no hay que responsabilizar a nadie… en particular.
El responsabilizar a alguien por tal perdida sería poco menos que improductivo ya que  el vicio en que nos encontramos como animales culturizados nos llevará a un análisis  si es que se da, muy pobre ya que la cultura hace al hombre y el hombre a esta.
     Lo que si puede proponerse  con ayuda de Artaud, es que la célula que hace teatro puede tener la solución a dicha pérdida de espíritu. La célula teatral puedo definirla como cualquier persona que esté dentro del área teatral, cualquier oficio que ayude a la creación o la puesta en escena de una obra de teatro.
    ¿Cómo es esto? Primero, sabiendo que la cultura está en decadencia, después; teniendo la peste (expresando con palabras de Artaud, leeremos un poco más de esto),  investigando en  otras representaciones que NO sean obras clásicas o representaciones de estas. Él analiza el teatro balinés y en general el teatro oriental para después  proponernos el teatro de la crueldad.
     Hace una cuantas líneas hablé de la peste y me gustaría ahondar en este concepto que da Artaud: “Vemos entonces que hay una analogía entre el apestado que corre en el desenfreno de sus alucinaciones y el actor que va detrás de sus sentimientos” “(…) la acción del teatro tal como si se tratara de una auténtica epidemia”. Compara a la peste con el teatro; porque mata o hace que algo cambie de manera radical.

“(…) la acción del teatro, como la de la peste, es de beneficio, ya que al impulsar a los hombres a que se vean tal y como son, elimina la máscara, hace visible la mentira, la debilidad, la bajeza, la hipocresía, sacudiendo la paralizante inercia de la materia que enmascara y obstaculiza aún los testimonios más claros que nos dan los sentidos y revelando a las comunidades su oscura potencia, si fuerza latente , las induce a adoptar, ante el destino, una acción heroica y superior, que de otra forma jamás hubieran alcanzado”.
     Entonces, propone en su teatro de la crueldad que  la teatralidad vuelva a su origen, que en cada movimiento  exista una acción, que hable el cuerpo, que la palabra sea un vehículo al igual que los movimientos, las intenciones, la luz, el sonido, etc. Que absolutamente todo lo que es la célula teatral tenga un impacto, que afecte al organismo (literal y metafóricamente) que contenga una verdad incrustada; que sea pues, un teatro cruel: un teatro complejo.
     Cabe puntualizar, que es él quien  planta la semilla para que posteriormente surja una de las líneas divergentes en el teatro, el teatro corporal, físico; según me parece.
Hay que tener un sueño utópico para que otros locos nos ayuden a llegar a ese sueño inalcanzable, Artaud fue uno de esos locos